domingo, 30 de noviembre de 2014





El Death Metal es un estilo musical derivado del thrash metal (aunque más intenso), y este, a su vez, deriva del punk y del heavy metal más clásico.
Este estilo es reconocido generalmente por ser brutal, extremo y tremendamente rápido, además de usar escalas exóticas, un tempo bastante abrupto, muchos cambios de ritmo y sucesiones de acordes erráticas.
Las voces en este estilo han ido más allá en cuanto a dureza que las del thrash, llegando a lo que hoy en día conocemos como "growls", es decir, gruñidos a priori incoherentes, donde el cantante pone toda su rabia contenida, como si tuviese que escupir las letras. Este estilo de cantar se le ha llamado también de manera cariñosa "Cookie Monster"; fue acunado por el legendario Lemmy Kilmeister, vocalista y bajista de Mötorhead, aunque en el death metal llevado a sus extremos.
En el Death (en un principio) suele haber 2 guitarras, normalmente las 2 rítmicas y a la vez solistas, intercambiándose la labor de hacer los solos, un bajista que suele hacer las veces de vocalista (sino ese cargo le corresponde a una guitarra, y en ocasiones el vocalista solo desempeña ese papel) y una batería.



                                                                       ALGUNOS  ESTILOS

DEATH METAL MELÓDICO:

a)Ver sonido de Gotemburgo. Término altamente aceptado entre la mayoría de los metalheads, la definición de Death Metal melódico y sonido Gotemburgo suele ser sinónima en la mayoría de los casos.
b)Yo considero el verdadero Death Metal melódico algo distinto, dejando de lado el sonido de Gotemburgo yo me atrevería a llamar a este estilo más bien a las bandas del sonido de Estocolmo, verdadero Death con mayúsculas y con toneladas de melodía, que esté más compacta y menos a la vista no dice nada, ahí está su encanto, no son grupos tan obvios como los nuevos grupos suecos, mucho más cercanos a gente como Iron Maiden o Judas Priest.
Aparte de estos grupos yo me atrevería a poner también a gente como Carcass con discos como el inmenso "Heartwork" y a otros como Amon Amarth, que siendo completamente melódicos siguen manteniendo unas raíces completamente Death y con un estilo propio.

-DEATH/DOOM METAL

Quizás sea para mí uno de los estilos más difíciles de definir, pues la frontera que separa a las bandas de Doom Metal clásico y las de Death/Doom no es nada clara. El Death/Doom metal es una reacción hacia el Death Metal como lo fue este en su día con el Thrash Metal. Como oposición a la ultra velocidad de los riffs del Death Metal, algunas bandas comenzaron a tocar Death de la manera opuesta, es decir, ultra lenta, con guitarras completamente graves, y voces arrastradas, como desganadas.
Un ejemplo de esto es Lee Dorrian, vocalista de Napalm Death, que formó posteriormente su propia banda, los legendarios Cathedral, genial banda de Doom Metal, aunque en su primer album "Forest of Equilibrium" y aun un poco en su segundo, "The Ethereal Mirror" tocaban Death/Doom Metal, aunque luego se calmaron bastante y cambiaron su estilo a otro más orientado hacia el rock de los años 70 y la atmósfera Doom se perdió en casi toda su totalidad.
Con estos primeros discos podemos ver claramente las características del estilo. Velocidad desesperantemente lenta, voces de Death Metal mezcladas con voces semi-limpias, guitarras graves y riffs estructuralmente parecidos al Death, con un toque sutil Sabbathiano que caracteriza a todas estas bandas, que maman directamente de la oscuridad y maldad de los riffs de Iommy, solo que los han adaptado haciéndolos si cabe más pesados.

-BRUTAL DEATH METAL

Este estilo es fácil de definir pero casi imposible de distinguir del death/grind:
El Brutal Death es una forma extrema del Death Metal, que combina elementos clásicos del Death Metal como las escalas y las voces al cual se le ha añadido todo el caos sónico del grindcore, como las composiciones cromáticas de los riffs o las divisiones sónicas de los compases con abruptos rasgueos que, como dice su nombre, "grind", es decir, que se destrozan, se muelen el uno contra el otro con una dirección principal en el fraseo basada en el ritmo de un par de temas centrales.

-DEATH/THRASH:

Este estilo está un poco abandonado debido a que fue un paso intermedio entre el thrash metal de los años 80 y el Death metal que apareció después, pero aun así hay que abordarlo debido a que muchas bandas continuan el legado de las pioneras.
Este estilo está marcado por los dos, normalmente es un estilo que consiste en tocar Speed metal a altas velocidades mezclado con las técnicas de guitarra del Death y voces de growl (esto último no es imprescindible).
Este estilo tiene por tanto muchísimo tiempo, y podríamos meter aquí a miles de bandas de toda la escena como Celtic Frost, Possessed, Sepultura, Macabre o incluso Slayer, pero nombraré solo a las que realmente se dedicaron a este estilo, no a las que fueron puente hacia otros.
Comenzaré con una de las bandas más infravaloradas de la escena extrema, estoy hablando de la banda de culto italiana Necrodeath, que hace poco se volvieron a reunir tras 10 años separados.
Comenzaron su andadura en 1985 publicando dos obras maestras como fueron "Into the macabre" y "Fragments of Insanity". Su estilo está claramente influido por los primeros Slayer y otros como Venom y Celtic Frost, pero añadiendo bastante más dureza a los riffs ya a las voces.

A CONTINUACION UNA LISTA DE LOS MEJORES ALBUMES DE LA HISTORIA

Morbid Angel (EEUU)
Altars of Madness – 1989


De un nivel técnico elevado y con una ejecución inmejorable, Altars Of Madness representa el vértice donde el pasado y el futuro del Death Metal confluyen. Las guitarras de Azagthoth mantienen una rítmica reconocible incluso en medio del caos. Pete Sandoval destruye bombos, platos y tarolas con velocidades y precisiones sobrehumanas. Cada pieza de esta colección está impregnada de maldad melódica. El satanismo que supuestamente practica David Vincent se ve reflejado en sus vocales: un variado homenaje a la maldad gutural.

Benighted (Francia)
Icon – 2008

¿Why are you so brutal to me?” pregunta una voz femenina en la introducción de Icon. Segundos después la brutalidad encarna en riffs y redobles. Una súbita inyección de adrenalina impelida por el estruendo de Benighted produce un sobresalto ineludible. Con el mismo talante transcurre el resto del trabajo de los franceses. Los rugidos de Julien Truchan conllevan una flexibilidad asombrosa que le permite ir de tesituras infernalmente graves hasta gritos agudos cundidos de una trágica desesperación. Las letras son el retrato de un terror psicológico inspirado en la experiencia que el propio Truchan adquirió durante su estancia laboral en un hospital psiquiátrico de Saint-Étienne. Es quizá por ello que su contenido relata pasajes en donde el amor y el odio conviven en un antagonismo destructivo y permanente.

Obscura (Alemania)
Cosmogenesis – 2008
Tomando su nombre del tercer álbum de la legendaria banda canadiense Gorguts, los de Obscura, ante todo, abundan en virtudes técnicas. Sus composiciones son un conglomerado de estructuras no menos variadas que complejas. El sonido del bajo lleva la batuta: es al son de sus pulsaciones que la creatividad melódica de esta banda se desenvuelve. En ocasiones acústicos, en ocasiones feroces, los momentos de Cosmogenensis alcanzan un especial esplendor en la volubilidad de sus confecciones. Las guitarras pueden forzar un momento velocísimo en canciones como “Desolate Speres” y, sin embargo, no perderse en la tranquilidad melódica del prólogo de “Orbital Elements”. Como hace suponer el título del este compendio, el lenguaje lírico versa sobre temas que rondan una suerte de vacuidad sideral. Su poética es asimismo capaz de dialogar con Goethe, cuyo insigne poema, El rey de los elfos, sirve de fundamento temático para la cuarta pieza “Incarnate”Con influencias musicales que van desde la tenebrosidad de Gorguts, hasta el legendario virtuosismo armónico de Cynic, pasando por las bases jazzísticas de Atheist, es evidente que la irrefrenable intertextualidad musical no hace sino enriquecer a esta excepcional banda de Death Metal.
At The Gates (Suecia)
Slaughter Of The Soul –1995
La banda sueca constituyó uno de los miembros más prominentes de la escena sueca del Death Metal. De igual forma, At The Gates tuvo una fuerte influencia en el desarrollo de muchas de las bandas precursoras del Thrash Metal. A diferencia de otros, At The Gates no cae en de la repetición tediosa. Sus riffs imprimen una variabilidad suficiente a todas sus canciones. Cada pieza contiene diferentes patrones de batería que son distintos entre sí, a pesar de su similitud rítmica. Al igual que muchas de las bandas suecas pioneras del género tales como Dismember o Entombed, At The Gates intercala compases de melodías más sutiles con cambios violentos y repentinos. Esto a la vez que lo distingue, también lanza a Slaughter Of The Soul a un nivel superior en la escalada histórica.

Bolt Thrower (Inglaterra)
The IV Crusade – 1992

El que sabe algo acerca de Death Metal, tiene por conocido que la temática principal de Bolt Thrower gira en torno a la guerra. Sin embargo, ninguno de sus álbumes captura con tan magistral aptitud este campo semántico como The IV Crusade. Todos y cada uno de los tracks aquí son proyectiles contundentes destinados a alojarse en el cerebro y no dejarlo ya nunca. El álbum adolece quizá de falta de matices, sin embargo la calidad no merma, por el contrario provoca que cualquier ejemplo del álbum se vuelva representativo: “This time it’s war”anuncia ominosamente la sexta pieza, al tiempo que Karl Willets gruñe frases cargadas de una furia que es tan apasionante como irrepetible en cualquiera de las demás bandas que hayan evidenciado intenciones épicas.

Cannibal Corpse (EEUU)
Tomb Of The Mutilated –1992

El primer signo devastador de este trabajo discográfico es la portada ilustrada por Vincent Locke: dos zombies ensangrentados practican el cunnilingus. Pasando a lo musical, el álbum desde el inicio parece asumir el compromiso de proporcionar al escucha destructoras sacudidas eléctricas. Nada más insertar el disco en el reproductor de CD, lo que comienza es el riff de apertura a la “Hammer Smashed Face”, una canción que muchos consideran como la mejor canción de Death Metal jamás creada. Para el tercer track ya estamos preparados para escuchar una voz en off con acento sureño que nos escupe: “I don’t know, I just took that knife and I cut her from her neck down to her anus, and I cut all the vagina and ate it”. Los riffs ametrallantes se asocian a los dinámicos beats que Paul Mazurkiewicz es capaz de producir en la batería, algo característico en Cannibal Corpse. La aportación que Mazurkiewicz hace mediante la combinación del doble bombo y los tambores es quizá una de las más importantes en lo que a percusionistas de metal extremo contemporáneo se refiere.

Cryptopsy (Canadá)
None So Vile – 1996
Este álbum, cuyo título se traduce Nada más vil, bien podría llamarse Oh my fucking god! Jesus fucking Christ!, ya que frases como éstas son una reacción natural durante el ejercicio de escucharlo. Resulta una proeza creativa que una banda de Death Metal sea capaz en un mismo trabajo de aplastarte el cráneo con gruñidos y estrépitos inesperados y, simultáneamente, te seduzca con aterradoras melodías que, por si fuera poco, son fáciles de recordar. Cryptopsy lo hizo con estilo. Una obra maestra.
Death (EEUU)
Leprosy – 1988
Si bien el trabajo debutante de Death, Scream Bloody Gore, había ya dejado ver el genio detrás de esta banda, no fue sino hasta este segundo material, Leprosy, que el músico de culto Chuck Schuldiner se consagró definitivamente. A lo largo del disco las guitarras se convierten en el foco principal. Lo más interesante es la forma en que éstas logran estructurar un ataque sensorial en dos frentes: una mezcla que contiene por un lado sonidos lóbregos cargados de pesadez y parsimonia y, por otro, ráfagas mucho más agudas y ligeras que son las encargadas de mantener a flote la actividad melódica. Como lo anuncia la impronta del título, las letras se mueven entre temas de una desesperanza decadente.
Deicide (EEUU)
Deicide – 1990
Aunque el satanismo y la oposición extrema al cristianismo en el ámbito musical es hoy en día un cliché, hay que reconocer la entereza de los de Deicide para aferrarse a sus armas de manera tan espectacular. En 1990 ésta era, tal vez, la demostración más oscura y agresiva en el terreno del Death Metal. Todavía al día de hoy es posible reconocer su intensidad y su apasionada convicción maligna. La producción es muy buena, opacando los graves, pero destacando el elemento atmosférico tan característico en el sonido de la banda. Los remaches de la batería de Steve Asheim son claros y distinguibles entre sí, técnicamente brillantes. Glen Benton desgarra la garganta con la claridad suficiente para poder darle seguimiento a las demoniacas letras. Un trabajo eficaz y comprensible. El álbum se puede resumir en palabras simples: si usted no lo ha escuchado a conciencia, usted no se ha enterado de lo que es el Death Metal.